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Umbría del Factor - Sierra de la Magdalena

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Hoy tocaba desarrollar la cuarta y última excursión del Programa Naturaleza Abierta de ANIDA, 2019. La ruta, con un sentido didáctico e interpretativo, ha transcurrido por el conjunto montañoso de la Sierra de la Magdalena. Desde la Umbría del Factor, inicio, hemos llegado hasta el Collado del Monte de las Andaluzas, desde allí, y dirigiéndonos hacia la Cimbra de Lara y el Barranco Ancho, donde se ubica el mayor y dantesco frente de cantera del término de Yecla, hemos regresado al punto de inicio. Un itinerario didáctico resaltando los valores paisajísticos, geológicos y naturales de este enclave, que forma pasillo y corredor natural con el Cerro del Puerto y Los Picarios.

Los Picarios

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Es, pues, en el Picario grande, cautivo en la llanura yeclana, que asoma desafiante, como si cuchilladas le hubieran dado, donde se intuye una de las mejores vistas de nuestro término, aunque duelan los tobillos subir estas malditas muelas, donde antaño, cuenta la leyenda, las brujas y hechizeras volaban de picacho en picacho. Cerro Picario (Yecla), 12 de noviembre de 2017.

El Puerto

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Desde la cima del cerro del Puerto hay muy buenas vistas sobre gran parte del término municipal de Yecla, incluida la Sierra de la Magdalena, con la que comparte continuidad geográfica, interés geológico y paisajístico, flora de interés y hábitats comunitarios. Lo cierto es que todo este entorno debiera haberse protegido en su momento.

Pozo Nieve Sierra de la Magdalena

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El pozo de nieve de "La Magdalena", asociado a la Ermita, perteneció a la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio, actualmente tiene sellados todos los accesos, aunque se puede ver el desagüe que se construyó para la evacuación del agua del deshielo. El pozo, quizás de la segunda mitad del siglo XVII, fue realizado en mampostería y de sección circular con un diámetro de 10 metros, único en el término municipal de Yecla. Fue subastado durante la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX. La nieve se compactaba con mazos de madera y se tapaba con paja de arroz, para que aguantara más tiempo. En primavera se troceaba en bloques para su traslado a la villa con el fin de conservar alimentos, fabricación de bebidas frías y paliar las fiebre en caso de enfermedad.