Cuando la luz deja de ser invisible
El lentisco (Pistacia lentiscus) en invierno presenta un aspecto característico donde sus hojas coriáceas, normalmente verde oscuro y brillantes, pueden adquirir tonalidades rojizas, púrpuras o bronceadas, especialmente con el frío intenso.
Abubilla
Campo abajo
Los muros de piedra y las viejas casas de campo son mejores aislantes que los árboles huecos. Pasar la noche en una grieta de un muro de piedra le permite conservar unos grados vitales de temperatura corporal frente a las heladas.
En invierno, las abubillas, son auténticas "excavadoras" de precisión con su pico curvo. Buscan larvas y gusanos bajo tierra, crisálidas, pupas, etc. Se alimentan también de la procesionaria del pino.
Entre el frío y el viento que arrecia fuerte, miméticas entre la tierra seca y las piedras, alzaron en vuelo un bando de alcaravanes sobre los campos abiertos. En invierno se vuelven gregarios, agrupados en bandos, realzando, si cabe más, la importancia de la conservacion de las "Estepas de Yecla" como un hábitat de vital importancia para este tipo de aves en la Regíon de Murcia.
Sus grandes ojos amarillos no son solo estéticos; están diseñados específicamente para captar la escasa luz invernal y detectar el más mínimo movimiento de un insecto en el suelo.
Numerosas casas de labor viejas se yerguen como esqueletos de piedra y barro sobre las "Estepas de Yecla". Las paredes de tapial, heridas por el viento, la lluvia y el sol implacable del Altiplano, se desmoronan lentamente. Donde antes hubo el bullicio de la siega y el crepitar del fuego en la chimenea, hoy solo habita el silbido del viento entre las grietas.
Escarabajo
Campo Abajo
Colirrojo tizón
Estepas de Yecla















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