Domesticación: de lobos a perros

 


En el noroeste de la Península Arábiga, en los yacimientos de arte rupestre de Shuwaymis y Jubbah, en pleno desierto, se encuentran numerosísimos grabados con representaciones de perros en escenas de caza. No hay dataciones directas, pero se piensa que fueron elaborados en una fase preneolítica, en los albores del comienzo del Holoceno, en el X milenio a. C. Los perros aparecen -a veces sujetos- con correas, en escenas individuales o en grupos persiguiendo gacelas, íbices, caballos, leones, etc. Se trata de la primera evidencia de la utilización de perros de caza antes del Neolítico.

Las muy discutidas evidencias arqueológicas sugieren que la domesticación del lobo pudo ocurrir en distintos períodos de tiempo y en distintas zonas de Eurasia. Un presunto cráneo de perro, datado en unos 33.000 años de antigüedad, fue recuperado en una cueva de las montañas de Altai, en Siberia. A modo de curiosidad, hay que mencionar que se descubrieron los restos de un perro prehistórico (en contexto gravetiense) con un hueso de mamut en la boca, junto con otros dos perros, en la República Checa. Se cree que los humanos pudieron haber colocado el hueso en la boca del perro después de su muerte, como parte de un ritual.

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