Cuando la mentira y el bulo se convierten un arma de fuego
La insensatez campa a sus anchas por las barras de bar, los platós de televisión y las redes sociales, imponiendo un ritmo frenético ante un problema complejo y multifactorial. La retahíla de bulos, mentiras y desinformaciones vertida en el ecosistema digital y los medios de comunicación —a menudo con una marcada intencionalidad ideológica— a raíz de los devastadores incendios forestales en España, resulta abrumadora. Contrario a estos mitos, la Ley de Montes de 2003 no prohíbe la limpieza forestal; al contrario, obliga a mantener limpios los terrenos públicos y privados (estos últimos representan el 70 % de la superficie forestal española). La normativa permite desbroces, podas, cortafuegos y pastoreo mediante las autorizaciones pertinentes. Además, prohíbe de forma tajante la recalificación del suelo quemado durante un plazo de 30 años, blindando el territorio frente a la especulación urbanística o la instalación de proyectos energéticos como paneles solares y parques eólicos.
Los datos desmienten las teorías conspirativas: más del 95 % de los incendios forestales en España son de origen humano, mientras que menos del 5 % restante se debe a fenómenos meteorológicos o causas naturales. Entre el 50 % y el 55 % de los fuegos son provocados de manera deliberada, motivados principalmente por la regeneración de pastos o la quema de parcelas agrícolas, quedando en un plano muy menor las acciones de pirómanos o actos vandálicos. Por otro lado, entre el 30 % y el 35 % se deben a negligencias y accidentes, entre los que destacan las quemas de rastrojos mal controladas, el uso de maquinaria pesada que genera chispas, los accidentes de tráfico o las averías en líneas eléctricas. Finalmente, en un porcentaje que oscila entre el 10 % y el 15 % de los casos, la investigación no logra recopilar pruebas suficientes para determinar el origen exacto del fuego.
Barranco Ancho (Montes de Tobarrillas)
Regeneración de la masa forestal tras el incendio acaecido, creo recordar, el 1 de mayo de 1992, por una negligencia humana. La regeneración de los pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) en el monte mediterráneo se basa principalmente en su gran capacidad natural para producir semillas tras los incendios, la coscoja, por su parte, tiene una excelente capacidad de rebrotar de cepa desde sus raíces. El bosque mediterráneo demuestra una asombrosa capacidad para resurgir de sus cenizas, aunque no siempre lo logra por completo, por desgracia.
La Argiope lobata es una araña tejedora de gran tamaño que suele instalar sus enormes telas orbiculares (de hasta un metro de diámetro) a baja altura entre matorrales, zonas secas y pasos abiertos, como el cauce o los margenes de una rambla.
Barranco Ancho (Montes de Tobarrillas)
Fruto de la retama: pequeña bola seca y endurecida que encierra una sola semilla en su interior. La retama se regenera tras un incendio principalmente mediante el rebrote de cepa gracias a sus raíces profundas y protegidas bajo el suelo, complementado por la germinación de semillas estimuladas por el calor.
Montes de Tobarrillas
Dardo de las venas rojas?
En agosto, es muy común encontrar al dardo de venas rojas (Sympetrum fonscolombii) en lugares completamente secos y alejados del agua. Esto se debe a su naturaleza nómada y sus hábitos de maduración y dispersión.















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