La belleza vulnerable que sostiene el horizonte
El Parque Natural de El Hondo es uno de esos milagros que la naturaleza se empeña en mantener vivos en el sureste español. Una tarde cualquiera en este humedal, a caballo entre Elche y Crevillente, es suficiente para recordar que la belleza más pura no necesita adornos, sino silencio, respeto y, sobre todo, protección.
Pero el gran regalo de la tarde llega de forma inesperada. Entre los carrizos, oculta y paciente, asoma una garcilla cangrejera. Su silueta rechoncha y sus tonos leonados la camuflan a la perfección. Es una joya de nuestra avifauna, una especie catalogada como vulnerable que nos recuerda la responsabilidad tan enorme que recae sobre nuestros hombros. Si este carrizal desaparece, si el agua se contamina o los niveles bajan drásticamente por una mala gestión, su silencioso hogar desaparecerá para siempre.
En otro orden de cosas, sigo tras el visor en Yecla, fotografiando libélulas, esos acróbatas del aire de alas transparentes y con una armadura de pura fantasía.















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