Piedras que caen, historia que se borra

Hay lugares donde el tiempo no solo pasa, sino que duele. Uno de ellos es la Hoya Hermosa, uno de los parajes más singulares y bellos de Yecla. Allí, la Casa de Ibáñez libra una batalla silenciosa contra el olvido, la desidia y el colapso absoluto. Sus viejas paredes y techumbres, testigos de nuestra historia rural, sufren hoy continuos derrumbes debido al implacable paso de los años. Lo más doloroso de esta pérdida no son solo sus muros. Lo que está a punto de irse a pique definitivamente, ante la impasibilidad de las autoridades, es una joya insustituible de nuestro patrimonio local: su histórico reloj de sol, construido por el maestro Isidro Carpena Lorenzo en el año 1805. 

Parece ser, atendiendo a la publicacion fechada el 20 de julio de 2024 en la página web del periódico Siete Días Yecla, que "en 2021, se reúnen los dueños del reloj y la parte técnica del Ayuntamiento en esa materia, arquitecto y arqueólogo. La dueña del reloj lo cede gratis al Ayuntamiento y los gastos del traslado corren a cuenta de este último". Lo cierto es que el reloj está a punto de irse a pique en cualquier momento. 

Yecla, 1 de julio del 2026.

ZEPA DE YECLA

El reloj de sol, vertical declinante a levante, fue construido por Isidro Carpena Lorenzo, vecino de Yecla. La numeración horaria está escrita en romano. En la parte superior del reloj figura un sol decorativo, apenas se puede apreciar una inscripción aludiendo al autor y año. En la parte inferior se conserva una inscripción: “D. Joaquín Quílez Ortega / poseedor de este vínculo”. Joaquín Quílez fue nombrado regente del Ayuntamiento de Yecla en 1823, encargando a Isidro el reloj en 1805. Carpena esculpe también otros relojes de sol en la Casa Serrano (Jumilla) y en la finca El Pulpillo (Yecla), fechado éste último en 1804, siendo su obra mejor conservada

El papamoscas gris consume una gran variedad de invertebrados voladores, incluidos himenópteros y lepidópteros. Si la ocasión se presenta y la presa vuela por su territorio, el papamoscas no dudará en lanzarse para cazar mariposas diurnas, como la espectacular macaon (Papilio machaon).

En el reino animal, la evolución ha dotado a la avispa Dolichomitus imperator (?) de un asombroso oviscapto que utiliza como taladro biológico. Tras detectar las vibraciones de su presa, perfora la madera muerta y deposita un huevo justo al lado de la larva del escarabajo o polilla. Esta larva servirá de huésped vivo y alimento exclusivo para su cría, un mecanismo estrictamente de supervivencia biológica.

Ejemplar perteneciente al género Phytoecia, un grupo de coleópteros de la familia de los escarabajos longicornios (Cerambycidae) y la subfamilia Lamiinae. A diferencia de otros cerambícidos forestales cuyas larvas se alimentan de madera (xilófagas), las especies de Phytoecia están estrechamente ligadas a la vegetación herbácea (fitófagas).

Carpocoris mediterraneus


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