El aroma dulce en el aire
Fotos: C. Lara & Maite
Fotografiando algunos almendros en flor, me encontré con esta pequeña araña saltadora. Parece estar mirándome fijamente con sus dos ojos centrales. Los ojos secundarios le otorgan una visión de casi 360 grados. Cazará al acecho y antes de saltar sobre su presa, lanzará un hilo de seguridad de seda (como un arnés de escalada) por si fallan en el brinco.
A diferencia de otros árboles donde las hojas esconden la flor, el almendro florece sobre ramas desnudas. Esto permite apreciar la geometría perfecta de cada cáliz y la explosión de estambres dorados sin distracciones visuales.
Con la tarde ya muy avanzada, en el pico de la montaña, me encontré una mariposa (Vanessa sp) inclinando sus alas perpendicularmente hacia los últimos rayos del sol para absorver calor. Cada generación, en sus recorridos migratorios, avanza un tramo, se reproduce y muere, dejando que la siguiente continúe el camino.
Pocos minutos después, la estela de un avión marcaba el final del día y el comienzo del ocaso, y como no, del dolor de rodillas 😉 .
Curruca cabecinegra
La floración del almendro destaca por la ruptura visual que genera. El marrón oscuro y rugoso de su corteza, cargado de musgo y grietas, contrasta radicalmente con fragilidad luminosa de los pétalos blancos y rosados.
Lavandera cascadeña















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